Potabilizar agua en montaña

Comienza la temporada de buen tiempo. Y con ella, excursiones, trekkings y travesías de mayor o menor duración. En todas ellas, el agua es imprescindible.
Esta claro que cualquier actividad física exige una hidratación eficaz del organismo. Cuando dicha actividad se desarrolla a lo largo de una mañana, o de un día, no hay mayor problema porque podemos cargar con el agua que necesitamos. Pero si nuestra travesía exige al menos pasar una noche, se hace necesario aprovechar el agua que corre por nuestros montes, y no siempre está limpia y cristalina. A no ser que tengamos un amigo generoso capaz de cargar más de cinco litros de agua por nosotros…
Como esto es poco probable, os ofrecemos unos cuantos consejos para aprovisionaros de agua con garantías.
Desgraciadamente hoy en día es cada vez más difícil encontrar agua limpia en las montañas, a no ser que subamos bastante alto. La presencia de la civilización, el ganado, los animales muertos, los refugios o la falta de civismo de muchos “montañeros” hacen que, en muchos casos, el agua de los arroyos no ofrezca garantías. El que alguna vez haya sufrido algún trastorno intestinal por beber agua dudosa, sabrá de lo que hablamos.
En viajes a otros continentes, ni siquiera el agua corriente de las fuentes o canalizaciones públicas es de fiar, por lo que el tratamiento del agua se hace casi imprescindible.

-Métodos para beber agua con garantías:

Hervirla: El método más sencillo. Habrá que ver que cantidad de combustible hace falta para hervir el agua, porque puede que no compense, si queremos hervir grandes cantidades en ambientes muy fríos. Es aconsejable mantener la ebullición por lo menos 5 minutos para asegurarse de matar cualquier “bicho” presente en el agua. Se puede aprovechar el agua caliente para meter las botellas en el saco y calentarse en las noches frías. Al día siguiente estarán a temperatura de consumo, y nos harán más agradable el sueño. Eso si, aseguraos de que las botellas tengan un cierre resistente…

Tratamientos químicos: El elemento químico por excelencia para tratar las aguas potables es el yodo. Hay que destacar que el yodo no mata todas las bacterias del agua, por lo que no es 100% efectivo.
Es recomendable llevar siempre alguna pastilla de yodo en la mochila, ya que su uso es sencillo; basta con echar la pastilla en la botella y dejar actuar (el tiempo depende del organismo contra el que nos enfrentemos) Además, 5 o 6 pastillas no ocupan nada ni pesan nada, por lo que es del todo recomendable llevarlas, aunque sólo sea “por si acaso”
Existen también pastillas a base de cloruro sódico de plata que no dejan tan mal sabor en el agua como el yodo.

Los filtros: Los filtros son pequeñas bombas de mano que hacen circular el agua por una serie de barreras filtrantes que eliminan impureza, protozoos y bacterias. En las instrucciones de cada uno se debería especificar contra que son eficaces, y contra que no lo son, ya que algunos no sirven para eliminar virus, y se hace necesario recurrir al yodo. Los filtros de calidad suelen tener un primer prefiltro y más o menos filtros interiores.
Aqui la clave está en intentar mantener los filtros lo más limpios posibles, evitando en la medida de lo posible la entrada de barro, lodo e impurezas varias.
Insistimos en que los filtros no acaban con la totalidad de los virus, ya que los microporos de los mismo no son lo suficientemente pequeños.
El mayor problema de los filtros es que su pueden atascar, y cuando lo hacen, exigen una limpieza exhaustiva. No habrá que olvidar por tanto el kit de limpieza correspondiente.
Y su mayor ventaja es que pueden convertir un agua enfangada en líquido potable, sin la desagradable sensación de estar bebiendo tierra.

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