Wolfgang Güllich

Repasamos la trayectoria de otro de los grandes. Wolfgang Güllich revolucionó el mundo de la escalada libre, y dejó el listón muy alto. Se atrevió a elevar el grado de dificultad hasta el 9a, y aún permanece ahí hoy en día…

Wolfgang Güllich nace en Ludwigshafen, Alemania el 24 de octubre de 1960. Empezó de muy jovencito con esto de escalar, y para los 16 años ya era el escalador mas destacado de su región con una amplia diferencia. Consiguió su primer ascenso en libre con ‘Jubiläumsriss VII-‘
Pronto la región de Südpfalz se le quedó pequeña y fue entonces cuando empezó a viajar en busca de más roca, más altura, y más dificultad. Viajó por todo el mundo, pero sin duda, su santuario era la escuela alemana de Frankenjura, donde , de hecho, reposa para siempre. Una roca, a modo de lápida con fisureros, mosquetones y hasta una bolsa de magnesio colgando adornan el monumento, en vez de las tradicionales flores.
Estableció el primer 8b y el primer 8b+ de la historia: Kanal Im Rüken, en 1984, y Punks in the gym en el 85. Supuso un salto cualitativo importantísimo en la escalda libre de dificultad. Si hoy en día ya son grados sobrehumanos, podemos imaginar el impacto que causó en su época…Sus viajes a Yosemite le hicieron volver a Alemania con la mentalidad del libre, y tuvo que oír no pocas críticas de los tradicionalistas escaladores europeos, para los que agarrarse a los clavos y seguros fijos era algo totalmente normal e incluso recomendable.
En el 87, Wallstreet, 8c, y en el 91 la famosísima Action Directe, primer 9a, todavía referente de la dificultad mundial debido a sus pocas repeticiones (¡¡y eso que lleva ya 15 años!!) Es una de las pocas vías de extrema dificultad que no ha sido ni siquiera propuesta para la decotación.
Junto a su amigo Kurt Albert, dio a conocer el concepto rotpunkt, o punto rojo, que se extendió por Europa imparable. El rotpunkt consistía en pintar un punto rojo en la base de aquella vía que hubieran conseguido escalar en libre, desde el suelo hasta la reunión. Lo que hoy llamamos encadenar. Éste punto constituía un desafío para todo escalador que pasase por allí. Venía a decir: «ésta vía ya ha sido escalada en libre, alguien lo ha hecho y por lo tanto se puede hacer; pruébala tu a ver si eres capaz»
Por supuesto, muy pocos eran capaces…

Tomó parte activa en el «enfrentamiento» entre alpinistas y escaladores deportivos, más que nada por qué le pilló en medio como referente de los escaladores deportivos. Hay que tener en cuenta que el mundillo alpinístico de la época era cerrado y elitista y cualquiera no era digno de llamarse escalador.
Aquel joven de pelo largo, no sólo no les hacía ningún caso, sino que imponía nuevas normas rompiendo las antiguas. Seguramente lo que molestaba a los clásicos es que veían a Güllich escalar por sitios donde ellos jamás serían capaces de pasar, ni siquiera con estribos.
Era defensor del entrenamiento en escalada, de la competición (aunque en un principio la rechazaba) y de la consideración de la escalada como deporte. Aunque tenía unos bíceps enormes, siempre defendió que el músculo más importante en escalada era la mente.

Pero como suele pasar en estos casos, Güllich no se conformaba con escaladas deportivas a cinco minutos del coche. Llevó el concepto de libre a las grandes paredes del Karakorum, siempre con la fiosofía del «free climbing». Escaló y filmó Riders of the Storm en las torres del Paine, y Eternal Flame en el Trango. Liberar antiguos largos de artificial en montañas remotas, a gran altura y lejos de la civilización y de su seguridad se convirtió en su objetivo.
Las vías arriba mencionadas, tenían largos de dificultades en torno al 7b-7c, algo impensable de liberar en paredes de esa envergadura.
Pero él tenía la capacidad y el valor para hacerlo.
Demostró que podía enfrentarse a las grandes montañas y a las rutas de compromiso y salir airoso. En 1986 sufre una caída en Inglaterra que le produce la fractura de algunas apófisis vertebrales. Tres meses después del accidente, en octubre, escala en sólo integral (sin cuerda) Separate Reality. Un techo de seis metros, un 5.12a (7a/7b) a una altura de 200 m; aquello simbolizaba para él todo el arte de la escalada libre. Su amigo y también escalador Heinz Zak lo fotografió, y el mismo años después ha repetido la hazaña.
La escalada de Separate Reality, y sobre todo, la foto de Wolfgang colgando en el vacío sin la seguridad de la cuerda dieron la vuelta al mundo. Heinz Zak cuenta que aquella mañana Wolfang ni siquiera probó la vía con cuerda antes del intento definitivo. Llegó, se dio magnesio en las manos, y escaló. Así de simple. No tanto para Zak, al que casi le da un infarto observando a su amigo progresar desencordado por el techo fisurado de séptimo grado.
En 1990 conoce a Anette con quien se caso un año más tarde. El 29 de agosto de 1992 Wolfgang tuvo un accidente de coche en la carretera de Munich a Nuremberg porque se durmió conduciendo. Dos días más tarde murió en el hospital Ingolstadt.
Su muerte prematura no ha hecho más que acrecentar su mito.

Bibliografía:

Wolfgang Güllich, una vida en la vertical.Tillmann Hepp. Ediciones desnivel 2004

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