CONGELACIONES: PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Las congelaciones son el fantasma que persigue a todo alpinista que realiza actividad en condiciones invernales. La posibilidad de que el frío afecte seria y gravemente nuestros miembros es alta y por ello deberíamos tener en cuenta una serie de aspectos básicos.

¿Cómo y por qué ocurren?

Las congelaciones aparecen cuando los mecanismos que tiene nuestro cuerpo para mantener el calor fallan. Cuando el cuerpo detecta el frío, que se presenta más intensamente en las partes mas alejadas del tronco, comienza a enviar más cantidad de sangre a esas zonas para que las calienten. Pero a medida que el frío continua, el cerebro reacciona devolviendo la sangre hacia los órganos vitales internos, que es la prioridad de protección, es decir, protegemos el corazón y los órganos internos dejando mas expuestas las extremidades (dedos, brazos, orejas, pies…)
Prevención.

El sentido común es la mejor defensa. Lo principal es, evidentemente, ir bien equipados, con vestimenta apropiada a las exigencias de las condiciones climáticas que vayamos a afrontar. El sistema de capas es fundamental.

Un aspecto al que generalmente no se da importancia es mantenerse correctamente alimentados e hidratados. Aunque a veces en altura las ganas de comer o beber disminuyan, el cuerpo necesita “gasolina” para generar calor. No olvidemos que la ropa técnica no genera calor alguno, tan sólo retiene el que el propio cuerpo desprende. Si nuestro cuerpo no tiene capacidad de generar el calor suficiente, estaremos en problemas. La hidratación debe ser el objetivo principal (un color claro de la orina es señal de hidratación satisfactoria)

Debemos asegurarnos que la ropa nos casa correctamente, evitar pérdidas de aire es fundamental. Evitaremos en la mediada de lo posible correas o cintas que compriman excesivamente las extremidades y dificulten la circulación de la sangre. (bastones, piolets, crampones…)

Alcohol y nicotina son contraproducentes. El alcohol es vasodilatador y aumenta la velocidad a la que perdemos flujo de sangre hacia zonas frías. El tabaco, en cambio, es vasoconstrictor e impide que la sangre caliente las extremidades. El cigarrito y la copita, mejor para cuando lleguemos a casa…

¿Cómo ocurre?

En una situación típica de comienzo de congelación, el proceso es lento y progresivo. La “acción” se desarrolla principalmente en el fluido intercelular más que en las propias células.

Los capilares se bloquean y constriñen, y éste daño puede permanecer incluso pasada la situación de riesgo. Cuando la sangre vuelve a fluir normalmente, penetra en los tejidos dañados y de ahí el intenso dolor que sentimos al entrar en calor después de habernos expuesto a un frío muy intenso. Sin embargo, estos pinchazos son buenos ya que son señal de que tenemos sensibilidad en las zonas expuestas. Si tardamos mucho en volver a dar calor a las extremidades, el daño puede ser irreversible.

Detección.

Cuando hayamos estado expuestos a frío intenso y condiciones atenuantes (guantes o botas mojadas, por ejemplo) debemos atender a las siguientes señales para intentar diagnosticar a tiempo los principios de congelación:

– Cuando las puntas de los dedos presentan color blanco-amarillento, están frías al tacto , con tacto suave y con insensibilidad parcial, es señal de daños superficiales que han de tomarse cómo advertencia para no continuar la exposición al frío.

– Cuando el daño es interno, el color blanco-amarillo se torna en azulado-tirando a negro, hay insensibilidad total, las puntas de los dedos serán duras al tacto, y será difícil moverlas (si es que podemos moverlas). Ante cualquiera de estos síntomas, actuaremos con rapidez ya que es posible que sean congelaciones graves.

Tratamiento.

La primera medida es la entrada en calor de la zona afectada lo mas rápido posible. Hay que tener en cuenta que una persona con congelaciones puede sufrir también hipotermia, por lo que la prioridad en la atención será siempre la hipotermia. El recalentamiento de una zona con congelaciones tampoco se debe hacer si existe riesgo de que dicha zona vuelva a congelarse. Si la calentamos y luego se vuelve a congelar los daños serán mucho mayores a la larga.

Si creemos que podemos llegar a un puesto de atención médica en menos de dos horas, es mejor esperar hasta llegar allí para iniciar el tratamiento correcto.

Las friegas son una solución de emergencia, de prevención mas bien. La mejor manera de tratamiento es la inmersión de la zona afectada en agua caliente. Es importante probar la temperatura del agua previamente, comprobando que no quema excesivamente. Un miembro congelado tiene diferente sensibilidad, y podría ocurrir que lo quemásemos al sumergirlo en agua demasiado caliente sin siquiera darse cuenta el afectado. El proceso de recalentamiento durará de 20 a 30 minutos, y se experimenta un dolor muy agudo, en ocasiones siendo necesario sedar al paciente.

En caso de no dispone de material para efectuar ésta operación, una medida de emergencia sería introducir los miembros afectados dentro de la ropa del compañero, por ejemplo si éste tiene un plumífero, pegándolos contra su cuerpo, que es un generador de calor al fin y al cabo… Lógicamente, ésta medida es mucho menos efectiva.

Si el recalentamiento está completo, el área afectada se volverá rosácea o roja, y estará templada al tacto. Las congelaciones graves no mejorarán con ésta técnica; la piel seguirá del mismo color y fría. En éste caso, nunca hacer friegas o masajes, tan solo vendar la zona afectada después de secarla bien, de forma que los dedos queden separados unos de otros, pero sin que el vendaje sea compresivo en ningún caso.

A partir de aquí, entra en juego el conocimiento y saber de los médicos. Las primeras horas son cruciales, por lo que la evacuación será la prioridad absoluta.

Recuperación

Las técnicas mas modernas de recuperación, incluyen la llamada terapia HBO, consistente en “sesiones” de oxígeno incrementado a dos atmósferas dentro de una cámara hiperbárica. Se trata de sesiones diarias en las que se introduce artificialmente oxígeno en las áreas afectadas.

Lógicamente no todo el mundo podrá permitirse este tipo de tratamiento, así que para el resto de los mortales, la recuperación consistirá en ejercicios de rehabilitación específicos para las zonas dañadas y en algunos casos, ayuda psicológica para afrontar la pérdida de miembros.

En los casos de amputaciones de dedos de los pies o, es necesario incluso volver a aprender a andar, con el consiguiente desgaste psíquico y psicológico para el paciente.

Viendo los resultados en muchos casos, no dudamos en decir que el mejor tratamiento es la prevención y la información , ya que existe la falsa creencia de que las congelaciones sólo ocurren en las grandes montañas del Himalaya, o en las travesías polares. En condiciones invernales adversas y con un mal equipamiento a todos nos puede ocurrir, incluso mas cerca de casa de lo que pensamos…

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